Cuentos...
Érase una vez una chica que
odiaba los abrazos y un chiquillo que tenía mala memoria.
Érase una vez una
absurda gelatina y un beso con el que comenzó esta rara historia.
Érase una vez unas salidas, un
viaje, una declaración y un dudoso “no”.
Érase un desliz, o mejor que sean dos.
Era un desayuno, una frase, una
pregunta y lo que creíamos, amor.
Eran unos funkos y una planta, porque nunca
quiso regalar una flor.
Era una mentira, una cómplice, algunos
cambios y algo de dolor.
Era una curiosa historia pero, terminó.


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